Javier PARRA

Director de "La República" y Secretario Político Local del PCE de Paterna

Archive for the ‘Intervenciones’ Category

abril 12th, 2013 by admin

Sobre el Proceso Constituyente: el pueblo debe desobedecer ahora para alcanzar el poder después

elpueblodebedes

Javier Parra

El último Proceso Constituyente que vivió nuestro país se dió en los años 70 y si tuvieramos que ponerle fechas podríamos decir que duró entre los meses en los que estuvo agonizando Franco en 1975 y la aprobación de la Constitución de 1978.

Sin entrar en detalle podemos resumir aquel proceso en dos fases. Una primera fase en la que midieron sus fuerzas por un lado los partidarios con continuar con la dictadura franquista y por otro los partidarios de cambiarlo por otro régimen más democrático y con una serie de libertades y derechos que no se tenían durante los 40 años de franquismo. Entre los primeros estaban como podéis imaginar el ala más ultra del régimen, la ultraderecha pura y dura, los fascistas. Y entre los segundos la pluralidad era más amplia: estaban los comunistas como principal fuerza política y social, los socialistas (o al menos los que parecían socialistas), los anarquistas por supuesto, pero también estaban los elementos que habían sido cómplices y colaboradores del franquismo durante muchos años pero que veían que los vientos estaban cambiando y no querían estar en el bando perdedor. En esa primera fase se dirimió que los vencedores eran los segundos, frente a quienes querían continuar con el franquismo. Podemos decir que esa primera fase finalizaría en Abril de 1977 con la legalización del Partido Comunista de España.

Como sabemos esta primera fase fue guiada por el rey Juan Carlos, heredero de Franco y como se ha sabido estos días, chivato y traidor que actuó de manera coordinada con Estados Unidos, que en última instancia fue quien tuteló esta primera fase del Proceso Constituyente, por un lado para asegurar sus intereses económicos y militares en España y por otro para no permitir que en la segunda fase del proceso se fuera todo de las manos.

En la primera fase por tanto ganaron la batalla los partidarios de superar el franquismo, y comenzaría entonces la segunda fase, en la que se definiría cual sería el régimen que sustituiría a ese franquismo. Podemos decir que esa segunda fase comenzó con la legalización del Partido Comunista de España y finalizó con la aprobación de la Constitución de 1978, que refleja, ni más ni menos, que la correlación de fuerzas que existía en aquel momento. Por eso tenemos una Monarquía hoy, por eso la bandera es rojigualda, por eso el himno es la marcha real, y por eso la mayoría de los artículos de caracter social de la Constitución no se han cumplido; porque dicho vulgarmente, nos la metieron doblada. En mi opinión, que no deja de ser la opinión de alguien que no lo vivió en primera persona, la fuerza que teníamos nosotros los comunistas en aquel momento era mucho mayor que la que se reflejó en esa Constitución, pero fue una fuerza que fue desarticulada deliberadamente, y creo que nunca está de más hacer una crítica de qué hicimos mal, pero sobretodo, de cómo dejamos que determinados dirigentes – y hablo por ejemplo de Carrillo – nos condujesen por el camino que marcaba Washington.

Han pasado 35 años, una generación, y el régimen nacido de aquel Proceso Constituyente hoy está agonizando como en 1975 agonizaba el franquismo, por lo que ya se empiezan a notar con fuerza los movimientos telúricos que lleva aparejados un Proceso Constituyente.

Al igual que entonces, y al igual que sucede en todos los Procesos Constituyentes, vamos a afrontar dos fases:

-La primera, la que podríamos llamar la Fase Destituyente, en la que las fuerzas que defienden el viejo régimen, el de la Constitución de 1978, se enfrentan con quienes apuestan por uno nuevo, y entre estos últimos hay fuerzas de izquierda, pero también de derechas.

-Y la segunda, la Fase Constituyente, que llegará en caso de que el viejo régimen acabe finalmente sucumbiendo, y será donde medirán las fuerzas todos los actores políticos, sociales, culturales, mediáticos, etc… para decidir el nuevo modelo que regirá España durante otras cuantas décadas.

Actualmente nos encontramos en la Primera Fase del Proceso, en la Fase Destituyente, en la que como digo están midiendo sus fuerzas los defensores del régimen, cada vez más incapaz y represor por su debilidad, contra el pueblo que quiere liberarse precisamente de ese régimen que no es capaz de resolver sus problemas. Pero ojo, cometeríamos un error si pensáramos que todos los que nos oponemos al régimen actual estemos en el mismo bando, porque bien sabemos que confrontaremos a medio plazo.

¿Qué movimientos se están produciendo ahora mismo en esta Fase Destituyente?

-Por un lado empieza a destaparse toda la basura que estaba escondida debajo de la alfombra durante 35 años. Los líos y los negocios del rey, su papel durante el 23F, su actuación durante la transición, sus cacerías, sus chanchullos… Los medios de comunicación parece que ahora están obligados a informar y a criticar a la Casa Real pero durante más de 30 años han estado calladitos, cuando bien sabían lo que ha estado haciendo el rey y su familia durante todo este tiempo.

-La Casa Real parece que empieza a dejar de ser intocable judicialmente. De momento han imputado a una Infanta y a su marido. Aunque también es probable que la cosa no vaya más allá y Urdangarín y su esposa acaben en Qatar por mediación del rey organizando eventos deportivos y viviendo a cuerpo de jeque.

-Los principales partidos del régimen (PP y PSOE) siguen en caída libre, precisamente porque siguen actuando y analizando la realidad desde una óptica caduca y decadente, pero también porque su desprestigio ha alcanzado niveles extremos.

-Empiezan a aparecer nuevas fuerzas en el escenario político, que empieza a polarizarse. Por un lado el neofascismo del “todo son iguales” resurge con fuerza, y por otro, las organizaciones políticas de izquierda, al calor de los movimientos sociales y del pueblo luchando por sus derechos, también aumentan sus expectativas electorales.

-El abstencionismo aumenta, y el número de gente que siente apatía o desprecio con todo lo existente también.

-La represión aumenta hasta cotas desconocidas en décadas, y las medidas judiciales y policiales empiezan a alcanzar niveles totalitarios propios de las dictaduras.

Grosso modo estos son los elementos que en esta Fase Destituyente están interactuando y midiendo sus fuerzas antes de que, en determinado momento de la historia de España, en un momento no muy lejano, los Constituyentes logren ganar la batalla y de comienzo un periodo en el que se diseñe el nuevo régimen que desemboque en última instancia en una nueva Constitución que será ni más ni menos que el reflejo de la correlación de fuerzas en ese momento.

Por tanto, ¿en qué debemos centrarnos en este momento de la Historia de nuestro país? Principalmente en acumular fuerzas mientras peleamos contra el régimen y sus abusos. Acumular fuerzas en todos los ámbitos es fundamental si queremos tener éxito en nuestras aspiraciones para construir un país distinto, más justo, más libre y más democrático.

Acumular fuerzas en el movimiento estudiantil, en el movimiento obrero, en los movimientos sociales en todas sus formas (la PAH es una buena muestra de ello), en el movimiento de los profesores y profesionales de la sanidad. También el frente cultural es fundamental a la hora de hacer llegar nuestros mensajes a cada rincón de cada pueblo, a través de la música, el arte, el cine, la pintura… promoviendo y ayudando a esa cultura alternativa que también se va abriendo paso poco a poco.

Debemos acumular fuerzas por supuesto en el frente político. Y eso no necesariamente significa buscar la manera de sacar un 10% más de votos, que bienvenidos sean. Al fin y al cabo el voto es volátil, lo que hay que conseguir es aprovechar la coyuntura para fortalecer la organización para que ésta sea capaz de generar más movimiento en las calles, de sostenerlo en el tiempo, y de hacerse influente en todos los ámbitos. Y entre esos ámbitos también se encuentra la policía y las fuerzas armadas, no nos olvidemos. Es necesario actuar ahí de una u otra forma, porque en última instancia podrán decantar la balanza hacia uno o otro modelo de país, al igual que pasó en la llamada “Transición”.

Y en ese proceso de acumulación de fuerzas nos vamos a encontrar con un régimen que va a tratar de protegerse a través de la represión y la imposición por la fuerza de leyes a todas luces injustas. Leyes violentas contra las que solo cabe una respuesta: la desobediencia civil.

La desobediencia civil se debe convertir en un eje fundamental de nuestra acción política y social en este proceso de acumulación de fuerzas. La movilización, pacífica pero sostenida en el tiempo es el germen para la caida del régimen y para la construcción de la alternativa.

Un ejemplo de desobediencia civil masiva ya está en marcha, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que actúa en la calle, en el banco, en la puerta de las viviendas que van a ser desahuciadas, frente a las instituciones, frente a la policía, frente a la guardia civil, de manera pacífica pero implacable. Y es así como van acumulando fuerzas, parando desahucios, modificando el comportamiento de los que hacen las leyes criminales, poniéndolos a ellos a la defensiva.

¿Que implica la desobediencia civil y organizada? Implica para empezar el enfrentamiento con la Ley. Es una desobediencia pública no oculta ni escondida, sino que intenta desenmascarar las injusticias a través de la publicidad de sus actos. Es una desobediencia colectiva, no privada. Tiene la intención de atraer al mayor número de ciudadanos. Tiene el objetivo de conseguir logros, no sólo presentarse como una víctima. Debe ser respetuosa con los derechos humanos. Se deben asumir las consecuencias de las acciones de desobediencias como una parte más de la estrategia. Debe ser pedagógica e ir incorporando a la lucha global las movilizaciones puntuales o sectoriales.

Repito, nos encontramos en la Fase Destituyente del régimen borbónico nacido de la Transición, que empieza a desmoronarse. Nos encontramos en un proceso de acumulación de fuerza y debemos centrarnos precisamente en eso, en acumular fuerza para caminar en una dirección determinada en la Fase Constituyente. Cuanta más fuerza social y política sumemos en este momento más capaces seremos de enfrentarnos a quienes tendremos en frente, de conseguir la anhelada Tercera República, pero no una República donde sólo cambie un rey por un Presidente, sino una República popular y de trabajadores, y ¿por qué no? Socialista.

En definitiva, hoy el pueblo tiene que desobedecer para mañana estar en el poder.

*Conferencia en Castellón organizada por el PCPV y la JCPV el 12 de abril de 2013

marzo 5th, 2013 by admin

Javier Parra: “hay que Reconstruir el PCE de Dolores Ibárruri y Pepe Díaz”

septiembre 21st, 2012 by admin

“Hacia una necesaria Huelga General Política”


Javier Parra
(Intervención en el Club Diario Levante el 20 de Septiembre)
@javier_parra

Debo confesar que esperaba que hoy en este acto ya sabríamos la fecha de la Huelga General. No la sabemos. Sabemos que habrá una huelga pero no sabemos cuando. Es cierto que CGT ha convocado Huelga para el 31 de Octubre, pero también es cierto que el silencio mediático al que se le está sometiendo es total. Mientras, estamos a la espera de que CCOO y UGT digan algo.

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julio 1st, 2012 by admin

Poder Popular, la alternativa republicana a la crisis

JAVIER PARRA

Intevención en Sabadell el 29 de junio de 2012

El mundo se está derrumbando ahí afuera y a muchos les ha pillado con el pie cambiado. Les ha pillado con el pie cambiado a los sindicatos, a los partidos, y a la propia mayoría social que ha entrado en un estado de pánico fomentado por los medios.

En un momento en que el ataque a los trabajadores no tiene comparación en el último siglo, podría sorprender la incapacidad de los sindicatos para hacer frente a ésta situación. Podría también soprender la incapacidad para movilizar a los trabajadores, y podría sorprender la incapacidad para parar un país por completo en una Huelga General. Pero no tiene nada de sorprendente.
La verdad es que esta incapacidad viene causada por varios factores:

-La principal es porque la mayoría de los trabajadores no se sienten representados ni defendidos por los sindicatos. Y esto es porque en muchas, muchísimas ocasiones han perdido el norte y se han preocupado más por defender sus lentejas que por defender el pan del obrero..

-Otra causa es que la generación que hoy está en la cúpula del sindicato es la generación a la que la generación de Marcelino Camacho (con todos sus errores) se lo dejó todo hecho. Sólo se dedicaron a gestionar lo que ya había, no a conquistar nuevos derechos. Por eso, en una situación como la actual ya no es que no quieran afrontarla; es que no saben cómo afrontarla.

-Y por supuesto otra razón (aunque hay muchas más), es que el discurso antisindical ha calado muy hondo, que recordemos que es un discurso fascista. Fascista. Y esto es lo más peligroso. Porque nosotros, que creemos en la necesidad de los sindicatos, a veces tenemos muy difícil hacer comprender al trabajador la necesidad de éstos, ¿por qué? porque en muchos casos la práctica sindical luego no nos acompaña.

Y digo esto como afiliado a CCOO y desde el convencimiento de que es necesario recuperar el sindicato. Y desde la tranquilidad de saber que hay muchos compañeros sindicalistas que están luchando por ello, que son un ejemplo a seguir, y que son la razón por la que yo siga militando en el sindicato.
Incapacidad de los partidos

También podría sorprender la incapacidad de las organizaciones políticas de izquierdas de canalizar la rabia, el descontento, el miedo y la inseguridad que está generando la crisis, para coger el toro por los cuernos y si no tomar el poder para cambiar las cosas, al menos sí indicar a la gente cual es el camino para hacerlo.

Y esta incapacidad de los partidos tampoco debe ser sorprendente. Tiene sus causas:

-La principal, según mi opinión, ha sido durante muchísimos años dejar la ideología en un segundo plano y actuar siempre de una manera pragmática, sin un proyecto a largo plazo que vayamos cumpliendo, y pensando siempre más en las siguientes elecciones que en objetivo final, y así, año tras año, se han ido tejiendo alianzas incluso contra natura que han ido debilitando y disolviendo a las organizaciones.

-Otra razón es que hay mucha gente, muchos dirigentes, que llevan viviendo de la política desde hace 20 o 30 años y no saben hacer otra cosa, y en esas circunstancias a veces es dificil ponerse a hacer la Revolución en serio. Ojo, no estoy diciendo que la gente no tiene que tener una remuneración si dedica el 100% de su tiempo a ésto, sólo digo que en el momento que pierdan el rumbo deberían ser apartados y pasar a un segundo plano.
-Otra razón muy importante ha sido que la democracia interna ha dejado mucho que desear durante muchos años, y es un tema que aún no está del todo resuelto. Esto ha hecho que mucha gente se haya ido quedando por el camino, cansada, desilusionada, y harta de pelearse con quienes supuestamente con sus compañeros.

Y dicho esto que vayan por delante tres cosas: que creo en la necesidad de los sindicatos, que creo en la necesidad de los partidos (por supuesto yo trabajo para reforzar el mío) y que es necesaria la unidad de acción, que no es lo mismo que la unidad por la unidad.

Pues bien, ¿en qué situación nos encontramos?

Nos encontramos bajo un régimen de explotación capitalista articulado a través de un sistema representativo burgués al servicio de una dictadura financiera internacional que ejerce un poder absoluto e implacable sobre las estructuras estatales y locales de los Estados, y sobre la vida, los derechos y las aspiraciones de la inmensa mayoría de la población, y especialmente de las clases populares.

Se dice que la democracia representativa es aquella en la que el pueblo – titular del poder político – elige a sus representantes para su integración en las distintas

instituciones que ejercen funciones de mando (Congreso de los Diputados, Senado, Parlamentos Autonómicos, Ayuntamientos…).
Esta forma es la que ha venido implantándose en la mayoría de los países del mundo a partir del siglo XVIII y podemos decir que no ha sufrido modificaciones importantes en cuanto a la manera en la que el pueblo participa en las decisiones políticas, que no es otra que la de depositar una papeleta cada cuatro años para elegir a sus representantes, sin volver a intervenir en política hasta una vez transcurrido otro periodo similar.

Esto, que en la época de la Revolución Industrial y durante mucho tiempo después pudo tener alguna justificación, empieza a dejar de tenerlo en pleno apogeo de la Revolución Tecnológica y en la Era de las Comunicaciones, donde, como si se tratase de una cuestión biológica e incluso evolutiva, el ser humano tiende a tener la necesidad de interactuar, no sólo con su entorno, sino también sobre muchos ámbitos que lo transcienden, siendo la política a todos los niveles uno de ellos.

Sin embargo, no es ésta la razón de que la democracia representativa sea cada vez menos incapaz de representar. Esto podría ser a lo sumo una invitación a reinventarse, a adaptarse. Lo que realmente ha condenado a muerte a la democracia representativa ha sido la sumisión de la política a eso que llamamos “los mercados”, es decir, al capitalismo, cuyas leyes han acabado por prevalecer por encima de cualquier otra, incluso de las Constituciones de los países occidentales supuestamente más progresistas.

Las acciones cotizan en Bolsa cada día, y sus números influyen de manera contínua sobre los gobienos, al igual que lo hace el FMI, el Banco Mundial y otras entidades financieras internacionales.

Sin embargo, la participación del pueblo en la política sigue estando limitada a cuatro, cinco o seis años, dependiendo del país.

Por tanto, si atendemos estrictamente al significado de ambos conceptos, “democracia” y “representativa”, siendo la “democracia” una forma de organización en la que el poder reside en la totalidad de sus miembros, y “representativa” la capacidad de representar que tienen las instituciones y sus cargos públicos, podemos concluir que la propia fórmula democrática ha dejado de tener validez, ya que el poder real recae sobre grupos de poder e individuos que no han sido elegidos para ello, y que por tanto no representan al pueblo.

¿Y en qué condiciones nos encontramos nosotros?
Pues desgraciadamente en una coyuntura de extrema debilidad de las organizaciones políticas obreras, así como de los sindicatos de clase, para hacer frente a la actual situación, pero en un momento en el que sin embargo se está produciendo una creciente efervescencia social de las aspiraciones de emancipación de los sectores más conscientes de la sociedad.

En un momento en el que además el miedo y la desesperación se empieza a adueñar de las capas más empobrecidas de la sociedad. Un miedo provocado, deliberado… con el que se pretende inmovilizar a la sociedad. Por eso ahora nuestra tarea principal debe ser la de movilizar, señalar a los culpables y quitarle el miedo a la gente.

Por todo esto fue por lo que hace unos meses en la Agrupación Local de PCE de Paterna empezamos a desarrollar una serie de debates sobre el “qué hacer” ante la actual situación. Ante una situación en el que un régimen colapsa y precede a otro nuevo régimen económico y político cuya forma dependerá de quién gane esta batalla de ideas; esta batalla política; esta batalla en la calle; esta batalla cultural que estamos librando entre otros, quienes estamos hoy aquí.

Y de aquellos debates, en los que analizamos numerosos procesos sociales a lo largo de la historia, se concluyó lo único que podría concluirse: que es necesario abordar con plena consciencia la tarea de constituirnos como un poder enfrentado al poder establecido.

Y cuando hablamos de ésto no hablamos de constituir una nueva fuerza política, no hablamos de constituir un partido, no hablamos de ganar unas elecciones. No. De lo que hablamos es de constituirnos como poder. De que la inmensa mayoría de la población se sienta más representada por ese poder que por el poder que les oprime. Y ese deberá será el primer paso para la toma del poder.

Pero no estoy diciendo nada nuevo ni nada que no haya sucedido antes. Son procesos que han tenido a lo largo de la Historia diversas expresiones: unas violentas y otras pacíficas.

En el pequeño ensayo que publiqué hace unos meses sobre PODER POPULAR hago un repaso de algunos procesos de empoderamiento popular a lo largo de los últimos 20 siglos.
El Poder Popular es ni más ni menos que el poder del pueblo organizado en las más diversas formas de participacíon para la toma de decisiones en todos sus ámbitos (político, económico, social, ambiental, organizativo, internacional…) y para el ejercicio pleno de su soberanía.

Soberanía en cuanto al desarrollo del poder legítimo que tenemos para poseer pleno derecho de nuestros dominios, y que ejercemos como personas, como colectivos, como pueblos, como gobiernos,como estados…

En el contexto actual, en el que un orden antidemocrático gobierna los asuntos públicos y la vida de cada ciudadano, y lo hace además a través de organismos presuntamente democráticos, pero que ya no tienen ni voluntad ni capacidad para cumplir su función, se torna de nuevo una necesidad histórica la construcción de un Poder que supere el marco político e institucional establecido, que de manera transversal confronte

dialéctica y efectivamente con él, expropiando el poder a las clases dominantes al tiempo que empodera a las clases populares, hasta el punto de que ese nuevo poder vaya haciéndose hegemónico frente al poder establecido.

El Poder Popular son, por tanto, mecanismos mediante los cuales se van transfiriendo de manera inmediata o paulatina las funciones de planificación, presupuestos y toma de decisiones, empoderando a la sociedad y transformando la democracia representativa burguesa en democracia participativa y popular.

Con frecuencia, la Historia parece quedarse estancada durante largos periodos de tiempo y de repente se produce una precipitación repentina de acontecimientos que hacen evolucionar la conciencia de los pueblos con una rapidez extraordinaria.

En realidad, ningún cambio en éste sentido es repentino, sino que es resultado de un proceso de acumulación de circunstancias y contradicciones, que como un cazo de agua puesto al fuego no aparenta sufrir ningún cambio hasta que la temperatura alcanza el punto de ebullición y el agua empieza a convertirse en vapor. Así es como se producen los procesos sociales, durante años puede parecer que todo permanece inalterable y de repente se alcanza el punto de ebullición y empieza a producirse un cambio de estado.

2011 fue uno de esos años en los que los acontecimientos empezaron a precipitarse de manera vertiginosa y las circunstancias políticas y sociales, así como la conciencia colectiva, se empezaron a ver transformadas en un corto espacio de tiempo. Conceptos impensables de ser puestos encima de la mesa hace un par de años empezaron a entrar dentro del campo de lo posible y a salir del armario de la indiferencia.

Uno de esos conceptos es el de República.

Desde hace varios años, cuando he participado en un acto como éste he venido diciendo lo que diré hoy aquí: que la República está cerca, que está casi a la vuelta de la esquina. Que desde tiempo se han empezado a desatar todas las fuerzas que estaban aprisionadas desde hace años y que la Monarquía tiene el tiempo contado, lo cual no significa que una vez caiga tengamos en este país una República siquiera parecida a la que se proclamó en España en 1931.

Porque a quienes ya les empieza a molestar la Monarquía no es sólo a nosotros, a las gentes de izquierda, comunistas, socialistas de verdad, republicanos… sino también a buena parte de la derecha que seguramente no querrá una República como la que nosotros podemos defender.

Por eso, más que plantear la pregunta ¿Monarquía o República? tenemos que empezar a plantear ¿Qué República? Y debemos contestar esta pregunta al tiempo

que vamos construyendo ese contrapoder enfrentado al poder neoliberal-borbónico que empiece a ganar autoridad moral y representatividad entre los ciudadanos.

Tenemos que ligar la creación de ese Poder Popular a nuevas formas de entender la democracia, la economía, la participación, la justicia, la educación, la cultura, incluso la seguridad, las fuerzas armadas; incluso el propio concepto de España.

Y esto no tiene nada que ver con partidos, con elecciones, con sindicatos… pero sí creo que debe hacerse desde una óptica de clase; no desde una óptica interclasista.

Y quiero ligar todo esto a comentar un asunto que nos ha sorprendido y nos ha alegrado a todos: la vuelta a la primera línea de combate de Julio Anguita.

El viernes 22 de Junio después de que aquí en Sabadell anunciase su retorno a la primera línea levantase una gran expectación, Julio desarrolló en un texto titulado “Somos Mayoría” y publicado por el Colectivo Prometeo su propuesta de crear un Frente Cívico para transformar nuestro país.

Como ya he dicho, soy una de las muchas personas a las que le alegró que vayamos a poder contar con Julio de una manera tan decidida, fundamentalmente porque el retorno de Julio es sobretodo el retorno de un referente de honestidad política en un tiempo en el que la palabra “política” se ha convertido en una palabra maldita para el pueblo.

Dice Julio que “no hay fuerza política alguna que en solitario y en el ámbito específico y único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta situación”, que “no hay fuerza sindical que sea capaz de representar a este inmenso colectivo que constituye la mayoría”, y que “no existe ningún economista o colectivo de ellos que a palo seco y con sus ecuaciones, estadísticas y teorías, sea capaz, desde la pizarra, de plantear una salida viable y en positivo a este desconcierto”.

Lo que Julio quiere, según ha dicho en algunas entrevistas desde entonces, es que la gente se implique en política, no entendida ésta como la política de partidos, sino en cuanto a la participación en los asuntos públicos.

Y para mí, el gran valor que tiene su propuesta, es que llama a la gente a luchar, pero cuando le preguntan ¿cómo organizarse?, él contesta: “no lo sé, como quiera la gente”.

Por eso, desde mi humilde punto de vista, y como he manifestado y como se lo quiero trasladar a Julio directamente, el futuro de ese frente cívico no debería desembocar en un intento por germinar ninguna nueva organización política que sustituya a los partidos

políticos y los diluya en su interior para conformarse en una nueva masa heterogénea en la que quepa todo.

¿Por qué?
Por muchas razones, pero por dos fundamentalmente:

-Primero porque desataría una lucha y un conflicto interno dentro de nuestras organizaciones que seguramente acabaría mal, y seguiríamos insistiendo en un camino que sólo nos ha traído problemas.

-Y segundo porque la propuesta de Julio puede ser mucho más potente, mucho más amplia y mucho más poderosa.
Julio ya ha señalado en su texto que el papel de los partidos y los sindicatos es necesario, por lo que no parece que vaya ser éste el caso, al menos desde el punto de vista de Julio, que espero que sepa proteger y hacer proteger el espíritu de su propuesta, sobretodo de quienes muy probablemente aprovecharán para volver con la cantinela que hay que acabar con los partidos para promover un proyecto nuevo que los supere.

Con esto no quiero decir que haya que renunciar a la unidad de acción. Al contrario, la unidad de acción en estos momentos es necesaria, más necesaria que nunca. Y yo, como comunista estoy convencido de ello. Pero si desde nuestras propias organizaciones no tenemos unos principios ideológicos sólidos, si no sabemos lo que queremos y lo que proponemos, no podremos ir a otras organizaciones y decirles: “vamos a unirnos en base a éste programa, para hacer esto, y exclusivamente esto”. Lo contrario, unirse por unirse, la unidad por la unidad, y eso, en mi opinión, tiene los pies de barro.
Por eso, frentes como el que propone Julio son necesarios, pero siempre sin que renunciemos a la ideología y a la fortaleza de nuestras propias organización.
Pero sin embargo sí debe impregnar a todas las organizaciones a través de la participación individual de sus miembros, aunque nunca subsumirlas. Y en el caso del Partido, del Partido de Julio, del Partido de muchos, también mi Partido, ningún Frente Cívico puede ni debe reemplazar sus tareas políticas, ideológicas y organizativas.

La propuesta de Julio abre un debate que seguramente será muy rico e ilusionante. Mi aportación a ese debate, y que también trasladaré a Julio cuando tenga la oportunidad de reunirme con él, es que ese Frente Cívico que propone sea un movimiento de empoderamiento del pueblo; un movimiento que se constituya como poder; un movimiento también de regeneración que impregne a partidos, sindicatos, instituciones. Un movimiento que se lleve por delante lo que no valga, y que recupere lo que haya que recuperar. Y si se tiene que llevar por delante el régimen, que lo haga, pero para ello debe constituirse como contrapoder frente al poder establecido.

Un contrapoder que por supuesto actuase también a nivel local Por lo que he visto esta semana, se están constituyendo muchas asambleas locales en toda España para apoyar la propuesta de Frente Cívico. No sé qué recorrido tendrá eso, pero si se lograsen impulsar mecanismos de Poder Popular a nivel local con una idea muy clara de lo que son y de lo que deben perseguir, y con una coordinación estatal, estaríamos dando un paso de gigante.

Repito que ésto no tiene nada que ver con partidos ni con elecciones, sino con el pueblo empoderado.

Y si algo tenemos que tener claro es que si empieza a pasarse de la crítica a la construcción, de la sumisión al empoderamiento, será cuando se desaten todas las fuerzas del régimen para protegerse de cualquier movimiento que pretenda cambiar las relaciones de producción e intente arrebatar a las clases dominantes el poder que ejercen sobre las instituciones presuntamente democráticas. Mucho más si de lo que se trata es de constituir un Poder que establezca la hegemonía de los trabajadores y las clases populares sobre las clases dominantes y las oligarquías financieras.

Por supuesto, las vías para alcanzar ese empoderamiento total dependerán mucho de la correlación de fuerzas, de la organización del pueblo y los trabajadores, y de la audacia de los protagonistas en los momentos de máxima confrontación entre los ciudadanos durante su proceso de liberación y los mecanismos represivos de un sistema en proceso de destrucción.

Por eso, si esperamos sentados podemos tener claro que la República llegará, pero no será nuestra República, no será la República del pueblo. Será la República de los mismos que hoy tienen el poder. Sólo cambiará un rey por un Presidente.

Pero si tenemos claro que no queremos seguir siendo súbditos y que queremos el poder en nuestras manos, entonces no esperaremos a que nos lo concedan. Lo tomaremos. Nos constituiremos en Poder; en el Poder del Pueblo. Y así si. Así sí conquistaremos nuestra República.

Por mi parte nada más. Muchas gracias.

Viva el Pueblo y Viva su República

 

noviembre 13th, 2011 by admin

¿Reformistas o Revolucionarios?

Javier Parra

Nos encontramos en medio de una campaña, la de las elecciones del domingo que viene, que se produce en un tiempo en el que asistimos a un verdadero cambio de régimen. Un régimen que tuvo su inicio el 20 de Noviembre de 1975 con la muerte de Franco y que tendrá su epilogo a partir del 20 de Noviembre de 2011. 36 años duró el Franquismo y 36 habrá durado el régimen que ahora agoniza.

Agoniza mientras el sistema económico se desmorona y mientras el sistema político se tambalea. Un sistema económico que está mostrando su verdadero rostro, un rostro feroz y antidemocratico que sin ir mas lejos esta misma semana ha dado dos golpes de estado en Europa, derribando a dos presidentes, Papandreu y Berlusconi e imponiendo a dos tecnocratas. Y un sistema político que se ha divorciado definitivamente de los ciudadanos y ha hecho que estos se hayan ganado el derecho a pensar que todos los políticos son iguales, al menos hasta que cada uno demuestre lo contrario.

Nosotros sabemos que no somos iguales, pero eso da igual. Es indiferente lo que creamos a los ojos del pueblo.

Un pueblo al que creíamos dormido y que en mayo de este año protagonizó un movimiento social y político que sorprendió a muchos y quitó la razón a quienes pensaban que el conformismo se había apoderado para siempre de nuestro país.

-Sin embargo, el 15M no es una solución, sino un síntoma. Un síntoma que demuestra tres cosas:

-Que la ruptura entre gobernantes y gobernados es total.
-Que nuestro Programa no era un programa caduco y obsoleto como nos decían.
-Y que aunque acertábamos en las propuestas, habíamos fallado totalmente en la estrategia para la movilización social.

Sin embargo, a pesar de todo hemos sabido adaptar la estrategia sin movernos de nuestros principios, acercando a nuestro lado a nuestro lado a muchos jóvenes que despertaron políticamente con el 15M, y con la tranquilidad de poder decir y sin vacilación que somos la única fuerza enfrentada realmente al sistema, incómoda para el sistema y a batir por el sistema.

El próximo 20 de Noviembre se celebraran elecciones generales. Unas elecciones que ya podemos decir que serán en cierto modo fraudulentas, porque para empezar nuestras papeletas valdrán mucho menos de las papeletas de PP,PSOE,PNV, CIU o Esquerra Republicana.

Por eso, sea cual sea el resultado que obtengamos, que será muy bueno sin duda, tenemos que relativizarlo. Y tenemos que relativizarlo porque en condiciones justas y con la que esta cayendo deberíamos obtener al menos 30 o 40 diputados. Pero no existen esas condiciones justas.

A nosotros no nos gusta este sistema, pero no queremos reformarlo, queremos cambiarlo de arriba a abajo. Queremos revolucuonarlo. Por eso, aunque no reneguemos de las instituciones, consideramos que en este momento no están siendo ni representativas, ni participativas, y para colmo ni siquiera gobiernan.

Estamos en las instituciones para subvertirlas, para quitarse las de las manos a los mercados y ponerlas en las manos de los ciudadanos.

Pero no estamos ni queremos estar en las instituciones para instituconalizarlas. Por eso nuestra agenda no pueden marcarlas ni las instituciones, ni los mercados, ni las elecciones.

Nosotros no somos ni como el PP, ni como el PSOE, ni como Compromis. El día que juguemos a lo mismo estaremos firmando nuestra sentencia de muerte como proyecto político. La demostración la tenemos n que cuando nos hemos institucionalizado hemos estado a punto de desaparecer, y hemos desaparecido de algunos sitios.

Nuestras campañas tampoco pueden durar 15 días, ni un mes, ni un año. Nuestra campaña debe ser el trabajo constante, el ejemplo contínuo, y ser capaces de asumir las tareas mas complicadas en las condiciones mas duras, y llevarlas a cabo mejor que nadie. Solo eso nos convertirá de nuevo en vanguardia. Ningún carnet garantiza ser vanguardia, ningunas siglas, ninguna bandera. Sólo saber actuar aquí y ahora nos situara en esa vanguardia. Pero además eso será lo que nos ayudara a reconstruir la poderosa organización que un día tuvimos.

Y decía que nadie puede marcarnos la agenda porque nuestra tarea principal debe ser, como lo ha sido en los momentos mas decisivos de nuestra historia, la de la construcción de un contrapoder frente al poder efectivo actual.
En la medida que mas capaces seamos de construir ese contrapoder, mas capaces seremos de representar a los trabajadores y a las clases populares, y de ser una herramienta útil a su servicio para la defensa y la conquista de sus derechos.

Los tiempos que vivimos exigen que cada uno de nosotros se pregunte a si mismo: ¿Somos reformistas o revolucionarios?

Si creemos que somos reformistas el camino es sencillo. Solo hay que jugar con las cartas que nos den y en un juego en el que algunos tienen las cartas marcadas. Estaremos en la institución, podremos seguir haciendo política, pero debemos saber que nunca vamos a cambiar nada.

Y a las pruebas me remito:

¿Cuantas conquistas hemos hecho en los últimos 30 años? ¿Cuantos derechos laborales hemos conquistado? ¿cuantos hemos conseguido defender? ¿conseguimos evitar entrar en la OTAN? ¿conseguimos parar el euro? ¿conseguimos frenar la Directiva Bolkestein? ¿conseguimos frenar la reforma constitucional?
La respuesta a todas estas preguntas ya la sabeis.

Pero, ¿y si decidimos que somos Revolucionarios?

Entonces el camino es más complicado, pero sí que podremos cambiar las cosas. Y podremos porque ser Revolucionario no es abandonar las Instituciones, no. Incluso los revolucionarios rusos estaban en ellas. Como lo estaba Allende, Chávez, Evo… Ser Revolucionario, más allá de proclamas y simbología, es ser capaces de dar el poder al pueblo. Bien a través de la democratización máxima de las instituciones y su empoderamiento frente al capital y a los mercados; o bien a través de la constitución de un Poder Popular tan fuerte que llegue el día en que éste sea capaz de tomar en sus manos el poder real, el mismo gobierno.

Pero, ¿cómo conseguimos esto?

Dejando de estar a la defensiva y pasando a una ofensiva sin cuartel. Ni más, ni menos.

Os hago una pregunta. ¿Cuanta gente conoceis que hace 10, 20, 30 años era de izquierdas y hoy vota al Partido Popular? Estoy seguro que cada uno de nosotros a unos cuantos. Pues multiplicad y generalizad el resultado en toda España.

¿Por qué ha pasado eso? Porque nos han ganado la batalla dialéctica, la ideológica y la cultural.

Mirad, nosotros sabemos que somos de Izquierdas, lo tenemos claro, porque tenemos claro el concepto de lo que es y debe ser la izquierda. Pero alguna vez os habeis preguntado el daño intelectual que ha hecho al obrero medio creer que la izquierda es el PSOE? Muchísimo. Sólo hay que ver cuantos obreros ven Intereconomía.

Por supuesto que tenemos que luchar por ganarnos la confianza de la izquierda desencantada con el PSOE. Pero tenemos que ser valientes e ir mucho más allá. Tenemos que ir donde más le duele a la derecha. Tenemos que llegar y hacer que nos escuche el trabajador medio, el obrero que hoy vota PP y que ni siquiera tiene un concepto claro de lo que es la izquierda y la derecha.

Tenemos que recuperar el discurso de clase. Y tenemos que recuperarlo porque estamos aquí y existimos para defender a los trabajadores de izquierdas, pero también a los de derechas, frente a los banqueros y a los explotadores de derechas, pero también frente a los de izquierdas.

Y sólo así podemos empezar a recuperar lo que hemos ido perdiendo a lo largo de estos años. Sólo así conseguiremos volver a ganar batallas, y sólo así podremos despojar de su poder a la derecha política, económica y cultural.

El 20 de Noviembre vamos a cosechar un buen resultado. Estoy seguro. Y lo vamos a cosechar porque hemos sembrado. Pero la próxima cosecha será mucho mejor. Aunque la cosecha más deseada, aquella por la que lucharon nuestros padres, nuestros abuelos e incluso nuestros bisabuelos… esa sólo la recogeremos si hacemos una buena siembra, y la estamos haciendo.

En estos tiempos tan dificiles no podía haber mejor lema de campaña: ¡REBELATE!

Lo que pedimos al pueblo es que se rebele. Que se rebele contra el actual estado de cosas. Que se rebele contra la crisis. Que se rebele contra sus culpables. Que se rebele contra los banqueros. Que se rebele contra el FMI. Que se rebele contra los dictadores de Bruselas. Que se rebele contra los políticos al servicio de los mercados. Que se rebele contra los mercados. Que se rebele contra el bipartidismo. Que se rebele contra el capitalismo. Que se rebele contra la Monarquía.

Por eso, Rebelarse el 20 de Noviembre es pegarle al sistema donde más le duele. Votando a Izquierda Unida.

Salud, República y Adelante,

¡A paso de vencedores!

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*Intervención en el acto de campaña electoral de Picassent (Valencia) el 12 de Noviembre de 2011

septiembre 30th, 2011 by admin

Necesitaremos de toda nuestra fuerza

Intervención el 28 de septiembre de 2011 en la Asamblea de LA COMA convocada por PCE e IU

En esta sala, ¿cuantos banqueros hay? ¿cuantos agentes de bolsa? ¿cuantos Presidentes de Consejos de Administración? ¿cuantos reyes? ¿cuantos dueños de multinacionales?  ¿Cuantas personas de aquí tienen grandes capitales? ¿cuantas poseen fábricas o maquinaria industrial? ¿quienes teneis vuestro dinero en paraísos fiscales? ¿quienes explotais y os enriqueceis con el trabajo de otro?

Estoy seguro que ninguno.  ¿Sabéis lo que quiere decir eso? Que todos los que estamos aquí somos de la misma clase.

Sin embargo, ¿cuantos de aquí hemos competido con otro de nuestra misma clase por un puesto de trabajo? ¿o por una vivienda? Seguro que muchos.

Parece ser que a alguien le interesa que estemos enfrentados contínuamente. Quizá porque si estuvieramos unidos muchas cosas serían diferentes, y mejores.

La situación en Paterna es grave y en España también. Es cierto que ni Zapatero ni Lorenzo Agustí han provocado la crisis, pero ambos, en su ámbito de actuación, son responsables de que la crisis afecte principalmente a las clases populares y que de ella se aprovechen los grandes bancos y los grandes empresarios.

Os voy a leer unas cuantas frases pronunciadas esta misma semana por un agente de bolsa en una entrevista en la BBC:

-”La crisis es un sueño hecho realidad para aquellos que quieren hacer dinero”.

-”El euro se va a estrellar, porque los mercados se rigen ahora por el miedo”

-”Cuando el mercado se venga abajo se puede hacer mucho dinero”

-”En menos de 12 meses, los ahorros de millones de personas se desvanecerán sin que los gobiernos ni los organismos internacionales puedan hacer nada para remediarlo”.

-”Los líderes políticos no gobiernan el mundo”

-”Nuestro trabajo es hacer dinero con toda esta situación. He estado soñando con esto durante tres años. Tengo una confesión. Me voy a la cama cada noche y sueño con otra recesión, sueño con un momento como este”

Eso es lo que piensan realmente los que SÍ han provocado la crisis.

Pero si la crisis es del sistema, si la crisis es internacional, ¿qué podemos hacer en Paterna? Primero veamos cómo se está gestionando este pueblo.

A modo de resumen:

Se nos dice que no hay dinero y que hay que hacer recortes, pero se sigue queriendo gastar, por ejemplo, 164.000 euros en viajes.

Esta semana se han pedido préstamos por valor de 6 millones de euros. El mes pasado se pidieron otros dos millones de euros. Y esos créditos tendremos que pagarlos nosotros, no quienes lo han pedido. Los créditos que se han pedido este mes es el equivalente a que todas y cada una de las familias de Paterna hubieran pedido un préstamo de 600 euros. Es decir, este mes vuestra familia ha pedido un préstamo de 600 euros que tendréis que pagar,con intereses, y ni siquiera lo sabíais. Se sigue endeudando al pueblo por culpa de una mala gestión.

Mientras, se sigue jugando con la gente en un asunto tan serio como es el empleo. Un trabajo no es una limosna, ni un privilegio. Es un derecho que todos tenemos. ¿Qué se ha hecho en este pueblo durante cuatro años con este asunto? Se ha utilizado la empresa GESPA para enchufar y desenchufar a gente según convenía.

Se le ha tomado el pelo a miles de personas diciendo “ya le llamaremos” o “dejanos un currículum”. Incluso se le ha dicho a gente que se afilie al PP para conseguir un trabajo.

Se ha prometido mucho y no se ha hecho prácticamente nada. Se han gastado muchos cientos de miles de euros – por no decir millones – en propaganda, mientras en este pueblo hay mucha gente pasando hambre. Es intolerable que en una sociedad que se hace llamar del Primer Mundo haya una sola persona que pase hambre. Y es intolerable porque hay países del llamado Tercer Mundo donde nadie pasa hambre. ¿Cómo puede ser que en un país o en una ciudad como la nuestra haya alguien que no tenga qué llevarse a la boca?

¿Sabéis cuantas raciones de comida se pueden conseguir con el dinero que se quieren gastar en viajes? 70.000 raciones de comida. En Paterna hay al menos 1.000 personas pasando hambre. Que se dice pronto.

No se ha contado con los ciudadanos para tomar decisiones, se ha intentado que no funcionen los mecanismos de participación ciudadana. Que lo que piden las juntas de barrio y los colectivos no sirva para nada.

El poder y los poderosos, ya sea a nivel internacional, a nivel nacional, o a nivel local como es el caso de Paterna sólo reaccionan cuando se les habla con un lenguaje: el de la presión social.

Y no puede haber presión social si no hay conciencia colectiva de que estamos todos en el mismo barco. Lo que pasa es que nosotros estamos en galeras remando, y en el timón del barco está el adversario. Y en cubierta, tomando el sol y disfrutando de las vistas y del banquete, están otros que tampoco somos nosotros.

Y no cambiarán las cosas hasta que dejemos de remar, subamos a cubierta, echemos a timonel por la borda y decidamos entre todos como repartimos el banquete.

Y si hacemos eso en Paterna, es posible que otros barcos se unan. La otra opción de no intentarlo es seguir remando para otros toda la vida.

Entonces, ¿qué hacemos?

Por un lado empezar a ser conscientes que si no somos banqueros, reyes, grandes empresarios, multimillonarios, es que somos de la misma clase. Ser conscientes de que tenemos que trabajar para nuestra clase, no para otra. No nos olvidemos nunca que un trabajador de derechas y un trabajador de izquierdas son de la misma clase. Que un trabajador negro, blanco o amarillo son también de la misma clase.

Y por otro lado,  crear los mecanismos para que nuestra gente hable, decida y planifique como defender nuestros derechos y cómo conquistar nuevos derechos.

Si conseguimos que esas cosas crezcan. La conciencia de clase, la organización y los espacios de debate, estaremos creando un contrapoder, un poder alternativo al que hoy manda, un contrapoder que podrá conseguir muchas cosas y dará solución a muchos de los problemas particulares que todos y cada uno de nosotros tenemos.

Dos ejemplos

Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos

Hace dos meses desde Esquerra Unida empezamos a convocar una serie de reuniones con partidos, sindicatos y otros colectivos, para poner en común temas relacionados con el empleo, con los servicios públicos, etc.

Tras el inicio de los recortes, los despidos y empeoramiento de los Servicios Públicos, propusimos el resto de colectivos que estaban acudiendo a esas reuniones la creación de un Frente Común en defensa de los Servicios Públicos.

Entre todos – y digo entre todos, ya no solo Esquerra Unida – convocamos una asamblea en el mismo salón de plenos del Ayuntamiento y acudimos más de 70 personas y 12 colectivos. El resultado es que la semana que viene se creará la Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos de Paterna, y ya ha llegado a nuestros oidos que si la experiencia sale bien es posible que se impulse a nivel de todo el País Valenciano.

Otro ejemplo.

Ciudad de Trabajadores

En el pleno del Ayuntamiento del mes de Julio el Concejal de Empresa y Hacienda, Manuel Palma, anunció que se iba a meter a Paterna en una iniciativa que llaman “PATERNA CIUDAD DE EMPRESAS”, un chiringuito para los grandes empresarios, ya que según él, con casi 3000 empresas en Paterna, nuestra ciudad es una ciudad de empresas, y se atrevió a decir además que “sin empresas no habrían trabajadores”. Pues bien, nosotros le respondimos que Paterna, con 65.000 habitantes y 75.000 trabajadores no es una ciudad de empresas, sino una ciudad de trabajadores. Le dijimos que no se equivocara, porque es sin trabajadores sin los no habría empresas. Y anunciamos entonces que ibamos a poner en marcha otra iniciativa distinta: PATERNA CIUDAD DE TRABAJADORES.

Y en ello estamos. Vamos a poner en marcha un periódico en colaboración con trabajadores, sindicatos, comités de empresa, asociaciones, etc con quienes ya nos estamos reuniendo y que os anunciamos hoy aquí.

Un periódico para crear esa conciencia de clase que se ha ido perdiendo. Para que seamos conscientes de que un trabajador de una empresa pública, que un funcionario o que un trabajador contratado en una empresa privada son la misma cosa. Que un parado no es más que un trabajador al que se le ha despojado de su derecho al trabajo. Y que también está en el mismo barco, remando, en galeras.

El problema viene cuando alguien, trabajador de la empresa privada, de la empresa pública o funcionario, aún siendo de nuestra misma clase, sirve a la clase que nos oprime y a la que está en cubierta disfrutando de las comodidades a nuestra costa.

¿Por qué lo hace? O bien porque le dejan subir de vez en cuando a cubierta, o bien porque se cree que es de una clase que no es la suya, y a la que nunca va a pertenecer.

En definitiva, cuando desde el Partido Comunista o desde Izquierda Unida hablamos de Lucha de Clases a veces se nos acusa de trasnochados, de hablar de cosas del pasado. Pero no os equivoqueis.

Mirad, os voy a leer una frase que dijo el año pasado uno de los hombres más ricos del mundo, Warren Buffet:

“La lucha de clases existe; pero es mi clase, la de los ricos, la que da la batalla… y vamos ganando”

Esa frase resume perfectamente la crisis.

Hasta que no tomemos conciencia de que somos una misma clase – llamemoslo clase trabajadora, clase obrera, clase de los puteados o clase de los que pagan el pato, da igual – vamos a vivir dependiendo de que los que de verdad mandan, quieran quitarnos o no un derecho, o de que nos den más o menos migajas.

Estamos aquí hoy para traer propuestas, ya os hemos presentado algunas. Estamos aquí para dar respuestas si podemos darlas. Pero sobretodo estamos aquí para escuchar; para empezar a poner cosas en común. Para empezar a trabajar en lo que haya que trabajar. Para trasladar exigencias donde haya que trasladarlas. Y si las exigencias no tienen éxito, estamos aquí también para pelear. Si hay que cortar carreteras, se cortan. Si hay que ocupar casas, se ocupan. Si hay que parar el pueblo para que se nos escuche, se para.

Nosotros no estamos aquí para defender a todo el mundo. Estamos aquí para defender a los trabajadores, sean de donde sean, sean de derechas o de izquierdas, sean blancos o negros. Estamos aquí para defender a los parados, a los que no tienen nada o casi nada. No estamos aquí para defender a los banqueros, ni a los grandes empresarios, ni a los reyes.

No estamos aquí para defender a una casta política que sólo se acuerda de los ciudadanos cuando llegan las elecciones.

Quiero terminar recordando dos frases que resumen lo que os he querido contar en estos diez minutos y expresan mucho más de lo que yo podría decir en horas. La primera de Marcelino Camacho, fundador de CCOO: “Nunca nos han regalado nada, ni el pan, ni el trabajo, ni la libertad. Todo lo hemos tenido que conquistar”.

Y la segunda de un italiano, Antonio Gramsci: “Instrúyanse porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia; conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo; y organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”.

Muchas gracias.

 

enero 19th, 2011 by admin

El fenómeno Wikileaks: los primeros cañonazos de la primera Guerra Mundial de la Información

Si me pidieran una palabra con la que definir “Wikileaks” sería, sin duda, “escepticismo”. Escepticismo más por lo que rodea al propio Wikileaks que por la organización en sí.

Si se me pidiera que defendiera incondicionalmente a Wikileaks, no lo haría. Pero si se me pidiera que defendiera la libertad y el derecho de Julian Assange y su equipo a seguir publicando cuanto crea oportuno, lo apoyaría, desde luego, y esta vez sí, incondicionalmente.

Para empezar creo que lo más peligroso que podríamos hacer, tanto ciudadanos como periodistas, es aceptar cualquier información sin cuestionarla. Pero sobretodo, los ciudadanos, los receptores últimos de la información deben cuestionar todo, y por supuesto lo que digamos hoy aquí, lo que publique Wikileaks, y lo que filtren los medios que elaboren la información.

Porque tengamos en cuenta que lo que está publicando Wikileaks no es información. Son datos. Muchos datos. Miles y miles de datos que ninguna persona es capaz de asimilar totalmente. Es decir, esos datos sin “procesar” no son más que desinformación. La información es otra cosa, es darle a esos datos un sentido. Un origen, un por qué, un objetivo.

Por eso me gustaría lanzar una serie de cuestiones y dudas que a mí personalmente me asaltan, y a mucha gente, a la hora de intentar tener una opinión formada de lo que es Wikileaks y cuales son sus objetivos y orígenes.

Para empezar, si nos están vendiendo a Wikileaks como una organización que quiere cambiar el mundo debemos preguntarnos, ¿a mejor o a peor?. Si lo quiere cambiar a mejor, ¿por qué esa alianza con los cinco grandes grupos de poder mediático del mundo para publicar las informaciones? Unos grupos de poder que además son la guardia pretoriana del actual sistema económico y político internacional. ¿Que sentido tiene que Wikileaks quiera cambiar el mundo aliándose con quienes han ayudado a hacerlo tal como es? ¿Hacia dónde o hacia qué se quiere cambiar para que coincidan en el camino Wikileaks con EL PAÍS, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel o The New York Times?

En segundo lugar. ¿Por qué la inmensa mayoría de las informaciones que se están publicando no son más que cosas que ya se sabían, o que nos podíamos imaginar? Las ausencia de armas de destrucción masiva en Iraq, la sumisión de Europa y España a EEUU…

¿Son los datos publicados realmente confiables? Un ejemplo: los cables emitidos desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas citan como fuentes a medios privados como El Universal y el Nacional, y a opositores venezolanos que incluso participaron y justificaron el Golpe de Estado contra Chávez.

Una cuestión más, ¿Alguien cree que puede dañar las relaciones bilaterales de cualquier país con EEUU cualquier información que se publique? Los países del mundo no se relacionan con EEUU porque les guste, ni porque confíen, sino porque no les queda más remedio. Y así lo van a seguir haciendo mientras se le necesite.

Voy más allá, ¿Ha cambiado Wikileaks la visión o el discurso de la doctrina de la “guerra contra el terrorismo” por la cual se invadió Iraq y ahora se valora hacer lo mismo con Irán? Esta misma semana se apuntaba desde Wikileaks que Irán quería crear armas nucleares. ¿Con qué fin?

Son muchas las cuestiones que nos plantea el fenómeno, y con él más que nunca debemos tratar a todas las fuentes – en un primer momento – como desinformación, y analizarlas cada uno de nosotros con una actitud profundamente crítica, y tratando de resolver por nosotros mismos las dudas que nos asalten.

¿Es legítima la publicación de las filtraciones de WikiLeaks? Yo eso lo voy teniendo más claro. Sí. Fundamentalmente porque el secretismo de los gobiernos con la información suele ser fundamentalmente para defenderse de su propia población. Una población que además de elegirlos democráticamente debería monitorizarlos para ver qué hacen. Claro que puede haber informaciones especialmente críticas, pero no creo que ninguna de ellas haya sido de las filtradas hasta ahora.

Y voy más allá. Estos días leía en algunos medios que la revuelta en Túnez era la primera “Revolución Wikileaks”, incluso la primera revolución gracias a “Twitter”. Eso, a mi personalmente, me hace desconfiar más aún del fenómeno. Los cambios, las revoluciones en los países, no las provocan más que la condiciones sociales, económicas y políticas, pero sobretodo la conciencia social. Colgar la medalla a Twitter o a Wikileaks de cualquier revuelta o cambio social sería un sinsentido tan grande como colgársela al inventor de la imprenta por la Revolución Rusa o por la Revolución Francesa.

Y una última duda ¿Qué se pretende con el fenómeno Wikileaks? No lo sabemos, ni creo que lo sepamos a corto plazo. Aunque todo apunta hacia un control más rígido de internet, como además ya se está exigiendo desde medios como la CNN. Y quizá legitimar a los principales entramados mediáticos del mundo como proveedores de la auténtica verdad. Si no, ¿por qué iban a participar en el juego?

En definitiva y a modo de conclusión, creo que lo importante del fenómeno Wikileaks no es Wikileaks, ni qué será de Julian Assange, ni qué es lo que se filtra o lo que no se filtra. Lo verdaderamente importante es la batalla que se está librando por el control de la información, y por el control de Internet. Para mí, Wikileaks representa los primeros cañonazos de la Primera Guerra Mundial de la Información.

Intervención en el debate:

A PROPÒSIT DE WIKILEAKS
Consumidors o Ciutadans, Dret d´Informació i Poder
Organizado por ACICOM y el Club Diario Levante