
Javier Parra
El último Proceso Constituyente que vivió nuestro país se dió en los años 70 y si tuvieramos que ponerle fechas podríamos decir que duró entre los meses en los que estuvo agonizando Franco en 1975 y la aprobación de la Constitución de 1978.
Sin entrar en detalle podemos resumir aquel proceso en dos fases. Una primera fase en la que midieron sus fuerzas por un lado los partidarios con continuar con la dictadura franquista y por otro los partidarios de cambiarlo por otro régimen más democrático y con una serie de libertades y derechos que no se tenían durante los 40 años de franquismo. Entre los primeros estaban como podéis imaginar el ala más ultra del régimen, la ultraderecha pura y dura, los fascistas. Y entre los segundos la pluralidad era más amplia: estaban los comunistas como principal fuerza política y social, los socialistas (o al menos los que parecían socialistas), los anarquistas por supuesto, pero también estaban los elementos que habían sido cómplices y colaboradores del franquismo durante muchos años pero que veían que los vientos estaban cambiando y no querían estar en el bando perdedor. En esa primera fase se dirimió que los vencedores eran los segundos, frente a quienes querían continuar con el franquismo. Podemos decir que esa primera fase finalizaría en Abril de 1977 con la legalización del Partido Comunista de España.
Como sabemos esta primera fase fue guiada por el rey Juan Carlos, heredero de Franco y como se ha sabido estos días, chivato y traidor que actuó de manera coordinada con Estados Unidos, que en última instancia fue quien tuteló esta primera fase del Proceso Constituyente, por un lado para asegurar sus intereses económicos y militares en España y por otro para no permitir que en la segunda fase del proceso se fuera todo de las manos.
En la primera fase por tanto ganaron la batalla los partidarios de superar el franquismo, y comenzaría entonces la segunda fase, en la que se definiría cual sería el régimen que sustituiría a ese franquismo. Podemos decir que esa segunda fase comenzó con la legalización del Partido Comunista de España y finalizó con la aprobación de la Constitución de 1978, que refleja, ni más ni menos, que la correlación de fuerzas que existía en aquel momento. Por eso tenemos una Monarquía hoy, por eso la bandera es rojigualda, por eso el himno es la marcha real, y por eso la mayoría de los artículos de caracter social de la Constitución no se han cumplido; porque dicho vulgarmente, nos la metieron doblada. En mi opinión, que no deja de ser la opinión de alguien que no lo vivió en primera persona, la fuerza que teníamos nosotros los comunistas en aquel momento era mucho mayor que la que se reflejó en esa Constitución, pero fue una fuerza que fue desarticulada deliberadamente, y creo que nunca está de más hacer una crítica de qué hicimos mal, pero sobretodo, de cómo dejamos que determinados dirigentes – y hablo por ejemplo de Carrillo – nos condujesen por el camino que marcaba Washington.
Han pasado 35 años, una generación, y el régimen nacido de aquel Proceso Constituyente hoy está agonizando como en 1975 agonizaba el franquismo, por lo que ya se empiezan a notar con fuerza los movimientos telúricos que lleva aparejados un Proceso Constituyente.
Al igual que entonces, y al igual que sucede en todos los Procesos Constituyentes, vamos a afrontar dos fases:
-La primera, la que podríamos llamar la Fase Destituyente, en la que las fuerzas que defienden el viejo régimen, el de la Constitución de 1978, se enfrentan con quienes apuestan por uno nuevo, y entre estos últimos hay fuerzas de izquierda, pero también de derechas.
-Y la segunda, la Fase Constituyente, que llegará en caso de que el viejo régimen acabe finalmente sucumbiendo, y será donde medirán las fuerzas todos los actores políticos, sociales, culturales, mediáticos, etc… para decidir el nuevo modelo que regirá España durante otras cuantas décadas.
Actualmente nos encontramos en la Primera Fase del Proceso, en la Fase Destituyente, en la que como digo están midiendo sus fuerzas los defensores del régimen, cada vez más incapaz y represor por su debilidad, contra el pueblo que quiere liberarse precisamente de ese régimen que no es capaz de resolver sus problemas. Pero ojo, cometeríamos un error si pensáramos que todos los que nos oponemos al régimen actual estemos en el mismo bando, porque bien sabemos que confrontaremos a medio plazo.
¿Qué movimientos se están produciendo ahora mismo en esta Fase Destituyente?
-Por un lado empieza a destaparse toda la basura que estaba escondida debajo de la alfombra durante 35 años. Los líos y los negocios del rey, su papel durante el 23F, su actuación durante la transición, sus cacerías, sus chanchullos… Los medios de comunicación parece que ahora están obligados a informar y a criticar a la Casa Real pero durante más de 30 años han estado calladitos, cuando bien sabían lo que ha estado haciendo el rey y su familia durante todo este tiempo.
-La Casa Real parece que empieza a dejar de ser intocable judicialmente. De momento han imputado a una Infanta y a su marido. Aunque también es probable que la cosa no vaya más allá y Urdangarín y su esposa acaben en Qatar por mediación del rey organizando eventos deportivos y viviendo a cuerpo de jeque.
-Los principales partidos del régimen (PP y PSOE) siguen en caída libre, precisamente porque siguen actuando y analizando la realidad desde una óptica caduca y decadente, pero también porque su desprestigio ha alcanzado niveles extremos.
-Empiezan a aparecer nuevas fuerzas en el escenario político, que empieza a polarizarse. Por un lado el neofascismo del “todo son iguales” resurge con fuerza, y por otro, las organizaciones políticas de izquierda, al calor de los movimientos sociales y del pueblo luchando por sus derechos, también aumentan sus expectativas electorales.
-El abstencionismo aumenta, y el número de gente que siente apatía o desprecio con todo lo existente también.
-La represión aumenta hasta cotas desconocidas en décadas, y las medidas judiciales y policiales empiezan a alcanzar niveles totalitarios propios de las dictaduras.
Grosso modo estos son los elementos que en esta Fase Destituyente están interactuando y midiendo sus fuerzas antes de que, en determinado momento de la historia de España, en un momento no muy lejano, los Constituyentes logren ganar la batalla y de comienzo un periodo en el que se diseñe el nuevo régimen que desemboque en última instancia en una nueva Constitución que será ni más ni menos que el reflejo de la correlación de fuerzas en ese momento.
Por tanto, ¿en qué debemos centrarnos en este momento de la Historia de nuestro país? Principalmente en acumular fuerzas mientras peleamos contra el régimen y sus abusos. Acumular fuerzas en todos los ámbitos es fundamental si queremos tener éxito en nuestras aspiraciones para construir un país distinto, más justo, más libre y más democrático.
Acumular fuerzas en el movimiento estudiantil, en el movimiento obrero, en los movimientos sociales en todas sus formas (la PAH es una buena muestra de ello), en el movimiento de los profesores y profesionales de la sanidad. También el frente cultural es fundamental a la hora de hacer llegar nuestros mensajes a cada rincón de cada pueblo, a través de la música, el arte, el cine, la pintura… promoviendo y ayudando a esa cultura alternativa que también se va abriendo paso poco a poco.
Debemos acumular fuerzas por supuesto en el frente político. Y eso no necesariamente significa buscar la manera de sacar un 10% más de votos, que bienvenidos sean. Al fin y al cabo el voto es volátil, lo que hay que conseguir es aprovechar la coyuntura para fortalecer la organización para que ésta sea capaz de generar más movimiento en las calles, de sostenerlo en el tiempo, y de hacerse influente en todos los ámbitos. Y entre esos ámbitos también se encuentra la policía y las fuerzas armadas, no nos olvidemos. Es necesario actuar ahí de una u otra forma, porque en última instancia podrán decantar la balanza hacia uno o otro modelo de país, al igual que pasó en la llamada “Transición”.
Y en ese proceso de acumulación de fuerzas nos vamos a encontrar con un régimen que va a tratar de protegerse a través de la represión y la imposición por la fuerza de leyes a todas luces injustas. Leyes violentas contra las que solo cabe una respuesta: la desobediencia civil.
La desobediencia civil se debe convertir en un eje fundamental de nuestra acción política y social en este proceso de acumulación de fuerzas. La movilización, pacífica pero sostenida en el tiempo es el germen para la caida del régimen y para la construcción de la alternativa.
Un ejemplo de desobediencia civil masiva ya está en marcha, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que actúa en la calle, en el banco, en la puerta de las viviendas que van a ser desahuciadas, frente a las instituciones, frente a la policía, frente a la guardia civil, de manera pacífica pero implacable. Y es así como van acumulando fuerzas, parando desahucios, modificando el comportamiento de los que hacen las leyes criminales, poniéndolos a ellos a la defensiva.
¿Que implica la desobediencia civil y organizada? Implica para empezar el enfrentamiento con la Ley. Es una desobediencia pública no oculta ni escondida, sino que intenta desenmascarar las injusticias a través de la publicidad de sus actos. Es una desobediencia colectiva, no privada. Tiene la intención de atraer al mayor número de ciudadanos. Tiene el objetivo de conseguir logros, no sólo presentarse como una víctima. Debe ser respetuosa con los derechos humanos. Se deben asumir las consecuencias de las acciones de desobediencias como una parte más de la estrategia. Debe ser pedagógica e ir incorporando a la lucha global las movilizaciones puntuales o sectoriales.
Repito, nos encontramos en la Fase Destituyente del régimen borbónico nacido de la Transición, que empieza a desmoronarse. Nos encontramos en un proceso de acumulación de fuerza y debemos centrarnos precisamente en eso, en acumular fuerza para caminar en una dirección determinada en la Fase Constituyente. Cuanta más fuerza social y política sumemos en este momento más capaces seremos de enfrentarnos a quienes tendremos en frente, de conseguir la anhelada Tercera República, pero no una República donde sólo cambie un rey por un Presidente, sino una República popular y de trabajadores, y ¿por qué no? Socialista.
En definitiva, hoy el pueblo tiene que desobedecer para mañana estar en el poder.
*Conferencia en Castellón organizada por el PCPV y la JCPV el 12 de abril de 2013




